jueves, enero 24, 2008
sábado, enero 19, 2008
"The insanity!"
Puts, pues resulta que mis los puertos USB de la lap volvieron a funcionar, después del susto que me dieron. Después de abrir, aspirar, soplar y agitar (sin mencionar activar y desactivar unas madres en el ubuntu) pude hacer que funcionaran.
Por otro lado, me encargaron hacer ejercicios de un libro de geometría (ejercicios elementales, se supone) que tengo en la máquina, así que -con ánimos renovados- decidí imprimir las hojas de ejercicios.
El problema ahora es que la impresora no quiere imprimir. No quiere imprimir la chingadera esa (desde antes en Windows no quería) pero se supone que sí funciona. Así que estuve batallaaaaando para hacerla funcionar y nada. Quizá -quizá- tiene que ver con que actualicé con apt la versión de ubuntu y por ahí se movió algún archivo, pero quién sabe.
La cosa es que, hace unos días, le puse una máquina virtual que corriera el Windows XP por si necesito editar algún archivo de office muy especial o algo... ¡y desde la máquina virtual sí puedo imprimir! La pobre lap me la mienta porque nomás tiene 1GB de RAM, pero hasta eso, responde bastante bien.
No sé qué está pasando ahí, pero espero averiguarlo después. Igual chafea en Windows la impresora como en la instalación "de verdad", pero al menos imprime algo.
Por otro lado, me encargaron hacer ejercicios de un libro de geometría (ejercicios elementales, se supone) que tengo en la máquina, así que -con ánimos renovados- decidí imprimir las hojas de ejercicios.
El problema ahora es que la impresora no quiere imprimir. No quiere imprimir la chingadera esa (desde antes en Windows no quería) pero se supone que sí funciona. Así que estuve batallaaaaando para hacerla funcionar y nada. Quizá -quizá- tiene que ver con que actualicé con apt la versión de ubuntu y por ahí se movió algún archivo, pero quién sabe.
La cosa es que, hace unos días, le puse una máquina virtual que corriera el Windows XP por si necesito editar algún archivo de office muy especial o algo... ¡y desde la máquina virtual sí puedo imprimir! La pobre lap me la mienta porque nomás tiene 1GB de RAM, pero hasta eso, responde bastante bien.
No sé qué está pasando ahí, pero espero averiguarlo después. Igual chafea en Windows la impresora como en la instalación "de verdad", pero al menos imprime algo.
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lunes, enero 14, 2008
(In)Madurez
Humm... no me acaba de convencer el título: si quisiera poner "inmadurez", tendría que ser mayúscula la I, pero por otro lado la M debería serlo si pongo paréntesis primero, supongo, pero ¿pueden ser las dos mayúsculas? Tiene sentido, pero quién sabe.
Ahora que puedo ver un poco para atrás sobre esto de la carrera, me doy cuenta de que he desperdiciado muuuucho tiempo jugando o leyendo chingaderas. Cuando apenas llegué aquí a México no estudiaba tampoco, pero al menos había un poco de orden en mi vida diaria: Escribía sobre cosas relevantes durante el día en una bitácora, lavaba los trates que usaba diario (de hecho sólo usaba un mismo juego de trastes que consistía en un vaso, un plato y una cuchara), cocinaba prácticamente diario, lavaba mi ropa cada fin de semana (cuando mucho), barría seguido, trapeaba seguido, etc. en fin... era diligente para las cuestiones de la vida diaria. Quería que las cosas estuvieran bien y en orden.
Ahora ya no es así la cosa. Soy una especie de parodia de esa persona, ja.
Lo peor es que para cuestiones académicas estoy prácticamente igual; sí, por necesidad ahora ya hago tareas y leo de cuando en cuando mis libros, pero no lo hago porque me guste realizar esas actividades al ritmo que es requerido.
Si leyera de manera consistente durante un mes, seguro avanzaría drásticamente más rápido. El punto es que no me dan ganas. Y en lo que me dan ganas pues ya se chingó el asunto. Armarse de "fuerza de voluntad" para hacer eso está fuera de la cuestión, ya que eso, en mi experiencia, no sirve en absoluto.
Supongo que tiene que ver con dos cosas, principalmente: mi apatía (parcial) hacia todo, y mi mediocridad, en el sentido de que como voy ahorita es "suficiente" (y eso está por verse, a ver si no repruebo mis materias por andar de pendejo).
Me gustaría levantarme un día y agarrar un libro (que tenga que ver con lo que estoy viendo en la escuela ahorita) y comenzar a leerlo y hacer ejercicios y todo. Yo sé que puedo -en principio- comerme un libro (no literalmente): lo he hecho con libros de teoría lógica de números (o teoría de números lógica, como tenga más sentido para ustedes)... hasta que se me quitaron las ganas y comencé a leer sobre teoría de computación. El problema es que no me dan ganas de seguir y seguir hasta completar algo. La dificultad intelectual es lo de menos.
Y a la gente no le interesa si quiero o no, si soy feliz haciendo lo que hago o no. Por lo que estoy constantemente en este estado de tensión y miedo a morirme de hambre: para donde vea hay cosas que medio me interesan, pero que me medio interesen no es suficiente para vivir. En un trabajo si medio haces las cosas te mandan a volar, igual en cualquier lado. Quizá en trabajos que de verdad son súper simples o algo sí la haga, pero -puta madre- tampoco quiero eso.
Así me pasa desde buuuu, pero ahora es más notorio porque ya estamos hablando de dinero (de mi beca), y contratos y compromisos y cuanta chiva. Justo ahora estoy escribiendo en lugar de estar haciendo algo más productivo -aunque estoy pensando en un problema de mi tesis, eso sí- como dedicarme de lleno a lo que me corresponde en este momento.
Es tonto, en realidad: yo sé qué es lo que debo hacer, sé (en mayor o menor medida) las consecuencias de fallar en mis actividades, sé también las consecuencias de cumplir con ellas, pero eso no me hace estar más tranquilo, no me hace calmarme y decir: "bueno, vamos a darle". Incluso si comienzo a concentrarme al 100%, como lo hago a veces, rápido comienzo a cuestionarme "¿por qué estoy haciendo esto?". Rápido me concentro de nuevo, pero cuando pasa ese ratito de lucidez, vuelvo con mis chingaderas.
Para mí lo ideal sería estar de huevón todo el día, jugando y leyendo. Y hay maneras de casi lograr eso *cof*política*cof*, pero no mames.
Dicho de otra manera: me hago pendejo mucho rato y al final no hago nada.
Tiempo de dejar las pendejadas y ponerse a trabajar. Aunque sea un rato, por el momento.
Ahora que puedo ver un poco para atrás sobre esto de la carrera, me doy cuenta de que he desperdiciado muuuucho tiempo jugando o leyendo chingaderas. Cuando apenas llegué aquí a México no estudiaba tampoco, pero al menos había un poco de orden en mi vida diaria: Escribía sobre cosas relevantes durante el día en una bitácora, lavaba los trates que usaba diario (de hecho sólo usaba un mismo juego de trastes que consistía en un vaso, un plato y una cuchara), cocinaba prácticamente diario, lavaba mi ropa cada fin de semana (cuando mucho), barría seguido, trapeaba seguido, etc. en fin... era diligente para las cuestiones de la vida diaria. Quería que las cosas estuvieran bien y en orden.
Ahora ya no es así la cosa. Soy una especie de parodia de esa persona, ja.
Lo peor es que para cuestiones académicas estoy prácticamente igual; sí, por necesidad ahora ya hago tareas y leo de cuando en cuando mis libros, pero no lo hago porque me guste realizar esas actividades al ritmo que es requerido.
Si leyera de manera consistente durante un mes, seguro avanzaría drásticamente más rápido. El punto es que no me dan ganas. Y en lo que me dan ganas pues ya se chingó el asunto. Armarse de "fuerza de voluntad" para hacer eso está fuera de la cuestión, ya que eso, en mi experiencia, no sirve en absoluto.
Supongo que tiene que ver con dos cosas, principalmente: mi apatía (parcial) hacia todo, y mi mediocridad, en el sentido de que como voy ahorita es "suficiente" (y eso está por verse, a ver si no repruebo mis materias por andar de pendejo).
Me gustaría levantarme un día y agarrar un libro (que tenga que ver con lo que estoy viendo en la escuela ahorita) y comenzar a leerlo y hacer ejercicios y todo. Yo sé que puedo -en principio- comerme un libro (no literalmente): lo he hecho con libros de teoría lógica de números (o teoría de números lógica, como tenga más sentido para ustedes)... hasta que se me quitaron las ganas y comencé a leer sobre teoría de computación. El problema es que no me dan ganas de seguir y seguir hasta completar algo. La dificultad intelectual es lo de menos.
Y a la gente no le interesa si quiero o no, si soy feliz haciendo lo que hago o no. Por lo que estoy constantemente en este estado de tensión y miedo a morirme de hambre: para donde vea hay cosas que medio me interesan, pero que me medio interesen no es suficiente para vivir. En un trabajo si medio haces las cosas te mandan a volar, igual en cualquier lado. Quizá en trabajos que de verdad son súper simples o algo sí la haga, pero -puta madre- tampoco quiero eso.
Así me pasa desde buuuu, pero ahora es más notorio porque ya estamos hablando de dinero (de mi beca), y contratos y compromisos y cuanta chiva. Justo ahora estoy escribiendo en lugar de estar haciendo algo más productivo -aunque estoy pensando en un problema de mi tesis, eso sí- como dedicarme de lleno a lo que me corresponde en este momento.
Es tonto, en realidad: yo sé qué es lo que debo hacer, sé (en mayor o menor medida) las consecuencias de fallar en mis actividades, sé también las consecuencias de cumplir con ellas, pero eso no me hace estar más tranquilo, no me hace calmarme y decir: "bueno, vamos a darle". Incluso si comienzo a concentrarme al 100%, como lo hago a veces, rápido comienzo a cuestionarme "¿por qué estoy haciendo esto?". Rápido me concentro de nuevo, pero cuando pasa ese ratito de lucidez, vuelvo con mis chingaderas.
Para mí lo ideal sería estar de huevón todo el día, jugando y leyendo. Y hay maneras de casi lograr eso *cof*política*cof*, pero no mames.
Dicho de otra manera: me hago pendejo mucho rato y al final no hago nada.
Tiempo de dejar las pendejadas y ponerse a trabajar. Aunque sea un rato, por el momento.
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Puts
Se fregaron los puertos USB de la lap, por lo visto. Y por alguna extraña razón el Windows no quiere jalar más. Intenté la recuperación esa que trae la lap, ¡pero tampoco funciona! Quizá después trate de instalar con un disco aparte, pero no en un futuro próximo, porque...
...el Ubuntu sigue jalando, incluso con la lap semi-funcional. Y jala muy bien, de hecho (salvo obviamente los puertos USB). Había estado usando Windows por los (pocos) juegos que jalaban ahí, y porque tenía unas descargas que no habían terminado; pero justo antes de que se chingara todo acabó el programa.
No puedo jugar más esos juegos, pero actualicé y ahora estoy apreciando la nueva versión de Ubuntu, la 7.10, y está muuuy bien. Ya son cada vez menos las cosas que tengo que hacer que no estén automatizadas; la gente "normal" que usa la computadora de hecho no tendría nada que hacer, imagino. Y yo como toooodo lo que tengo que hacer (como la tesis y eso) lo puedo hacer con esta chiva, feliz de la vida.
Incluso los efectitos prendieron automáticamente. Muy bien.
Quizá ora sí me compre una de esos HUEG P$3 o XoBx OMGROFLOLZ!!!one!OMGponies!
Tengo que dormir.
...el Ubuntu sigue jalando, incluso con la lap semi-funcional. Y jala muy bien, de hecho (salvo obviamente los puertos USB). Había estado usando Windows por los (pocos) juegos que jalaban ahí, y porque tenía unas descargas que no habían terminado; pero justo antes de que se chingara todo acabó el programa.
No puedo jugar más esos juegos, pero actualicé y ahora estoy apreciando la nueva versión de Ubuntu, la 7.10, y está muuuy bien. Ya son cada vez menos las cosas que tengo que hacer que no estén automatizadas; la gente "normal" que usa la computadora de hecho no tendría nada que hacer, imagino. Y yo como toooodo lo que tengo que hacer (como la tesis y eso) lo puedo hacer con esta chiva, feliz de la vida.
Incluso los efectitos prendieron automáticamente. Muy bien.
Quizá ora sí me compre una de esos HUEG P$3 o XoBx OMGROFLOLZ!!!one!OMGponies!
Tengo que dormir.
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miércoles, enero 09, 2008
Ya me acordé...
... de por qué no me gusta decir cosas agradables:
- Te ves más bonita ahora que estás más delgada.
- Sí, pero ¿qué vamos a comer? ¡Ya tengo hambre!
- Te ves más bonita ahora que estás más delgada.
- Sí, pero ¿qué vamos a comer? ¡Ya tengo hambre!
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sábado, diciembre 22, 2007
Geografía
Futa, no cabe duda que estoy jodido.
Cuando era pequeño, noté que mis papás tenían unos libros grandooootes que formaban el llamado Atlas Universal Promexa (o algo así). El chiste es que estos libros, obviamente, traían información sobre países, divisiones políticas y ondas así de tooodos los países (de los que había en aquél entonces). Y, bueno, los leía y releía porque también traían un poco de geología y esas ondas tan interesantes.
Llegó un momento en el que me supe prácticamente todas los países, capitales y monedas del mundo (que venían en el libro) junto con algunas cosas interesantes de países, y, aunque casi no podía platicar con nadie de eso (tendría como 6 o 7 años o algo así y ninguno de mis compañeros disfrutaba de la geografía, por lo visto), sí pensaba mucho en eso. Me interesaba también eso de los ríos más largos, las montañas más altas... todas esas cosas me las fui grabando de a poquitos.
Ya después en cuarto grado me hicieron aprender más sobre México y me fui grabando igual montañas más altas y ríos más largos, ciudades más pobladas, estados con capitales; todo muy interesante.
El chiste es que hace rato no estuve seguro acerca de 4 capitales de estados (sí estaba bien, pero tuve que revisarlo) y de una no me acordé. Sí reconozco cada uno de los estados y me sé sus nombres, pero de las capitales no estuve seguro de todas.
Mal, muy mal. Pero por fortuna como nomás era cosa de averiguar que Pachuca era la capital de Hidalgo (ja, no sé cómo no me acordé si seguido paso por la carretera México-Pachuca, soy un baboso), ya recobré el dominio sobre esa información.
¿Qué tal creen que ande la gente en general de geografía, aunque sea de México?
Yo digo que muy mal.
Cuando era pequeño, noté que mis papás tenían unos libros grandooootes que formaban el llamado Atlas Universal Promexa (o algo así). El chiste es que estos libros, obviamente, traían información sobre países, divisiones políticas y ondas así de tooodos los países (de los que había en aquél entonces). Y, bueno, los leía y releía porque también traían un poco de geología y esas ondas tan interesantes.
Llegó un momento en el que me supe prácticamente todas los países, capitales y monedas del mundo (que venían en el libro) junto con algunas cosas interesantes de países, y, aunque casi no podía platicar con nadie de eso (tendría como 6 o 7 años o algo así y ninguno de mis compañeros disfrutaba de la geografía, por lo visto), sí pensaba mucho en eso. Me interesaba también eso de los ríos más largos, las montañas más altas... todas esas cosas me las fui grabando de a poquitos.
Ya después en cuarto grado me hicieron aprender más sobre México y me fui grabando igual montañas más altas y ríos más largos, ciudades más pobladas, estados con capitales; todo muy interesante.
El chiste es que hace rato no estuve seguro acerca de 4 capitales de estados (sí estaba bien, pero tuve que revisarlo) y de una no me acordé. Sí reconozco cada uno de los estados y me sé sus nombres, pero de las capitales no estuve seguro de todas.
Mal, muy mal. Pero por fortuna como nomás era cosa de averiguar que Pachuca era la capital de Hidalgo (ja, no sé cómo no me acordé si seguido paso por la carretera México-Pachuca, soy un baboso), ya recobré el dominio sobre esa información.
¿Qué tal creen que ande la gente en general de geografía, aunque sea de México?
Yo digo que muy mal.
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martes, diciembre 11, 2007
Preguntas estúpidas y profesores estúpidos
Soy preguntón. De esos que se la pasan preguntando (o preguntándose) sobre las cosas; incluso sobre las cosas que parezcan muy triviales para la gente en general. Mi pregunta más usual es "¿Por qué?", pero me hago bastantes más preguntas.
Esto lo traigo desde chico, según recuerdo: normalmente veía cosas y ya me ponía ahí a medio pensarle, pero como no tenía mucha información mis respuestas no pasaban de conjeturas, cuando mucho. De ahí se sigue que cuando era chico preguntaba bastante más.
Es raro que me dé pena preguntarle a alguien sobre algún tema que me interese (que considere que la pueda contestar, claro). En muchas conversaciones informales siempre soy yo el imbécil que pregunta "¿y eso qué es?"; podría inferir la respuesta del contexto para no hacer tantas veces el ridículo, pero prefiero que las cosas me queden claras. En conversaciones ya formales, como se suelen explicar las cosas de las que se habla en primer lugar, no hago tanto esas preguntas. Pero si tengo dudas, ni modo.
En la primaria yo preguntaba bastaaaaante. Y en la secundaria. Y en la prepa. Y en la carrera. Normalmente preguntaba cosas que a mí no me parecían muy claras, pero a veces preguntaba como para ampliar la idea que había adquirido sobre lo que me acababan de enseñar. Sin embargo mi manera de ser, como ya he reseñado antes, hacía que la disposición de algunos profesores cambiara.
Sus actitudes seguían principalmente tres líneas:
- Los profesores pendejos que tomaban esas preguntas como insultos. Este tipo de profesores, en mi experiencia, traen por ahí frustraciones y traumas que les impiden ver que un chamaco baboso les está preguntando porque quiere que le queden claras las cosas, o aprender un poco más sobre lo que acaba de ver, no por creerse más que ellos (que creo que es lo que pensaban, pero a mí ni me interesaba eso). Digo, todos traemos nuestros problemas y todo, pero un poco de profesionalismo no estaría mal (o sea minimizar en la medida de lo posible esos exabruptos). Para eso les pagan, después de todo. No mamen. -- Me limito aquí a profesores de primaria y secundaria, digamos, cuando uno no puede adivinar muy bien por qué es que se ofenden cuando hace uno preguntas. Ya de más grande uno se da cuenta -aunque no siempre- cuándo estás hablando con un animal de esos.
- Los profesores profesionales. Estos sí contestaban a veces las preguntas bien si eran sobre dudas, pero se alocaban cuando les preguntabas conceptos que se salían ligeramente de la explicación dada. No digo cosas salidas del tema, sino que amplían los conceptos nomás. Otros que entran aquí son los que también contestan dudas pero si preguntas sobre otra cosa te ignoran o contestan que no es lo suyo (ni siquiera una explicación vaga, no pedía yo un curso completo tampoco). Como que pasas por su curso sin pena ni gloria.
- Los profesores chingones. Estos eran (son) los chidos. Les hacías preguntas y te las contestban rápido y con eficacia, para tampoco afectar mucho el curso de la clase. Aquí hay de dos: unos te contestaban bien, amablemente y todo chido y seguían con lo suyo; y otros te volteaban a ver con cara de "no puedo creer que seas TAN pendejo", y quizá te pendejeaban, pero te la contestaban igual chido y ya seguían con lo suyo. Había veces que no se acordaban o que el problema no les salía, pero decían "dame chance y al rato o mañana te digo" o "léelo en tal lado, está bien la explicación de ahí" y ya.
Huelga decir que para mí la gloria sería que todos los profesores fueran chingones, pero pues de todo hay en la viña del señor, como dicen.
He tenido suerte, hasta eso. Hasta antes de la carrera, la mayoría de mis profesores han sido entre profesionales y chingones, con varios pendejos por ahí; y ya en la carrera me tocaron prácticamente todos chingones, ningún pendejo y sólo un par de los profesionales. Ya en la maestría me han tocado todos chingones. Tiene sentido que haya sido así a lo largo de los ya veinte años que llevo en la escuela: entre más se va especializando alguien, es más probable que pueda responder preguntas y sentirse seguro de sí mismo sobre el área en que trabaja. Aunque en contra de esto está que los de primaria y secundaria tengo entendido que estudian para dar clases ahí, y por lo tanto también deberían ser todos chingones. No chinguen.
Cabe notar que los adjetivos que tomé son únicamente para el aspecto laboral, y los tomé de manera extrema --pero deliberada. Es decir, un profesor pendejo puede ser chido en la vida, y un profesor de los chingones puede ser un ojete. Pero pues como era chamaco ni modo que preguntarles "Qué onda profe, saque las nenas ¿no?". No les conocí fuera del aula pues. Además que lo que me interesaba más era lo que podía aprender de ellos, no si tenían 10 esposas y todas le odiaban, o algo así.
Y también escogí el adjetivo particularmente ofensivo "pendejo" para que si algún profesor se siente aludido por ello cambie su actitud. No digo que trate a sus alumnos con pincitas (por mí que los pendejee si quiere, y de paso que agarren carácter), sino que sea una fuente de conocimiento, por más pinche cursi que se pueda escuchar eso.
Esto lo traigo desde chico, según recuerdo: normalmente veía cosas y ya me ponía ahí a medio pensarle, pero como no tenía mucha información mis respuestas no pasaban de conjeturas, cuando mucho. De ahí se sigue que cuando era chico preguntaba bastante más.
Es raro que me dé pena preguntarle a alguien sobre algún tema que me interese (que considere que la pueda contestar, claro). En muchas conversaciones informales siempre soy yo el imbécil que pregunta "¿y eso qué es?"; podría inferir la respuesta del contexto para no hacer tantas veces el ridículo, pero prefiero que las cosas me queden claras. En conversaciones ya formales, como se suelen explicar las cosas de las que se habla en primer lugar, no hago tanto esas preguntas. Pero si tengo dudas, ni modo.
En la primaria yo preguntaba bastaaaaante. Y en la secundaria. Y en la prepa. Y en la carrera. Normalmente preguntaba cosas que a mí no me parecían muy claras, pero a veces preguntaba como para ampliar la idea que había adquirido sobre lo que me acababan de enseñar. Sin embargo mi manera de ser, como ya he reseñado antes, hacía que la disposición de algunos profesores cambiara.
Sus actitudes seguían principalmente tres líneas:
- Los profesores pendejos que tomaban esas preguntas como insultos. Este tipo de profesores, en mi experiencia, traen por ahí frustraciones y traumas que les impiden ver que un chamaco baboso les está preguntando porque quiere que le queden claras las cosas, o aprender un poco más sobre lo que acaba de ver, no por creerse más que ellos (que creo que es lo que pensaban, pero a mí ni me interesaba eso). Digo, todos traemos nuestros problemas y todo, pero un poco de profesionalismo no estaría mal (o sea minimizar en la medida de lo posible esos exabruptos). Para eso les pagan, después de todo. No mamen. -- Me limito aquí a profesores de primaria y secundaria, digamos, cuando uno no puede adivinar muy bien por qué es que se ofenden cuando hace uno preguntas. Ya de más grande uno se da cuenta -aunque no siempre- cuándo estás hablando con un animal de esos.
- Los profesores profesionales. Estos sí contestaban a veces las preguntas bien si eran sobre dudas, pero se alocaban cuando les preguntabas conceptos que se salían ligeramente de la explicación dada. No digo cosas salidas del tema, sino que amplían los conceptos nomás. Otros que entran aquí son los que también contestan dudas pero si preguntas sobre otra cosa te ignoran o contestan que no es lo suyo (ni siquiera una explicación vaga, no pedía yo un curso completo tampoco). Como que pasas por su curso sin pena ni gloria.
- Los profesores chingones. Estos eran (son) los chidos. Les hacías preguntas y te las contestban rápido y con eficacia, para tampoco afectar mucho el curso de la clase. Aquí hay de dos: unos te contestaban bien, amablemente y todo chido y seguían con lo suyo; y otros te volteaban a ver con cara de "no puedo creer que seas TAN pendejo", y quizá te pendejeaban, pero te la contestaban igual chido y ya seguían con lo suyo. Había veces que no se acordaban o que el problema no les salía, pero decían "dame chance y al rato o mañana te digo" o "léelo en tal lado, está bien la explicación de ahí" y ya.
Huelga decir que para mí la gloria sería que todos los profesores fueran chingones, pero pues de todo hay en la viña del señor, como dicen.
He tenido suerte, hasta eso. Hasta antes de la carrera, la mayoría de mis profesores han sido entre profesionales y chingones, con varios pendejos por ahí; y ya en la carrera me tocaron prácticamente todos chingones, ningún pendejo y sólo un par de los profesionales. Ya en la maestría me han tocado todos chingones. Tiene sentido que haya sido así a lo largo de los ya veinte años que llevo en la escuela: entre más se va especializando alguien, es más probable que pueda responder preguntas y sentirse seguro de sí mismo sobre el área en que trabaja. Aunque en contra de esto está que los de primaria y secundaria tengo entendido que estudian para dar clases ahí, y por lo tanto también deberían ser todos chingones. No chinguen.
Cabe notar que los adjetivos que tomé son únicamente para el aspecto laboral, y los tomé de manera extrema --pero deliberada. Es decir, un profesor pendejo puede ser chido en la vida, y un profesor de los chingones puede ser un ojete. Pero pues como era chamaco ni modo que preguntarles "Qué onda profe, saque las nenas ¿no?". No les conocí fuera del aula pues. Además que lo que me interesaba más era lo que podía aprender de ellos, no si tenían 10 esposas y todas le odiaban, o algo así.
Y también escogí el adjetivo particularmente ofensivo "pendejo" para que si algún profesor se siente aludido por ello cambie su actitud. No digo que trate a sus alumnos con pincitas (por mí que los pendejee si quiere, y de paso que agarren carácter), sino que sea una fuente de conocimiento, por más pinche cursi que se pueda escuchar eso.
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jueves, diciembre 06, 2007
Conteo
Uy, eso de decidir fechas siempre me ha costado mucho trabajo. Me refiero a responder preguntas del tipo: "¿Qué fecha es en tres días?".
Siempre comienzo pensando en la fecha del día en el que estamos y sumándole, digamos, tres (módulo 28,29,30 o 31 dependiendo del mes); pero inmediatamente después comienzo a dudar: "¿debí contar también el día actual y sumar dos nada más?".
Prácticamente en todos los casos en los que me preguntan mi primer razonamiento es el que da la respuesta que mi interlocutor buscaba, pero invariablemente titubeo y a veces mejor pregunto sobre mi duda. Soy así desde chico y no se me quita, aunque entreno con More Brain Training del doctor Kawashima :P
Lo que me lleva a esto de los números naturales. Los números naturales son los números que nos sirven para contar: empiezan del uno (algunos argumentan que del cero, pero la mayor parte de las personas que conozco -y me atrevo a decir que del mundo- empiezan a contar de uno así que voy a tomar el uno como el primero), de ahí le sigue el dos, luego el tres y así.
Cuando sumamos dos números (naturales), lo que hacemos normalmente es escoger uno primero y sumarle el otro. Puede sonarles estúpido, pero pues es la verdad. Lo pongo de esta manera porque en realidad al número ese que escogimos como el primero nomás le agregamos tantas veces como el segundo uno. Es decir que primero le sumo un uno al número original, de ahí a ese resultado le sumo oootro uno, de ahí a ese resultado oooootro uno y así nos la llevamos hasta terminar. Vamos a poner un ejemplo pa' que se vea qué quiero decir con esto:
Consideremos 5+3. Voy a escoger al 5 como el primer número, y le voy a sumar tantas veces como el segundo (o sea 3 en este caso) uno:
5+3 = 5+1+1+1 = 6+1+1 = 7+1 = 8.
La multiplicación (de naturales) también se puede poner en términos de sumar unos un montononal de veces.
Esto es una soberana guangada ¿no? Digo, eso nomás lo hace un niño de kinder con sus deditos y ahí sufriendo, pero nosotros que ya estamos grandes no necesitamos esas chivas ¿no?
Pues sí, sí las necesitamos, si nos interesa saber qué hay detrás de todo esto. Eso de ahí arriba lo puse para que vean la potencia que tiene sumar un uno. De manera un poco más payasona, en matemáticas a eso de la suma más uno a un número le llaman el sucesor de cualquier número dado (¡no mamen!). Y luego dicen que las matemáticas son difíciles :P
Hace muuuucho tiempo, en un lugar de Italia, nació un señor que de apellido Peano (no nació siendo señor, obviamente; no hay que ser), que un día tuvo la idea de dar unas reglitas que lograran capturar la esencia de estos famosos números naturales.
Estas reglas que dió ese señor (que yo me sé) son las de
- relación de equivalencia
- cerradura de dicha relación
- que no hay naturales antes del uno ( o sea que el uno no es sucesor de ningún natural)
- que si n es natural, entonces su sucesor también es natural
- si dos naturales tienen por sucesor al mismo número, entonces son el mismo natural
- (en este puede haber quejas) si un conjunto tiene al uno, y se satisface que si un natural está en el conjunto eso implica que esté en este conjunto su sucesor también, entonces el conjunto en cuestión contiene a los números naturales (principio, teorema -o axioma a veces- de inducción).
(Aquí no van a tener identidad aditiva porque no le puse el cero, pero de todas maneras las operaciones jalan poniéndolas como sumas de unos, según yo).
Me da risa que cuando le platico a alguien sobre estas reglas luego se me quedan viendo con cara de "no manches, ¡pero si eso es obvio! ¿Por qué pierden el tiempo con eso?". La cosa es que la mayor parte de la teoría (sobre números, al menos, pero hay más aplicaciones a lógica y cuanta cosa), parte de esas reglitas (la última es axioma en algunos sistemas). Y de esas reglas pues ya salen muchas cosas muuuuy interesantes.
Como algo curioso, vamos a ver eso del principio de inducción.
Seguramente han escuchado esa expresión "una no es ninguna" refiriéndose normalmente a restarle importancia a la cantidad de cervezas o copas o lo que sea que uno haya consumido para seguirle dando. Desde chico me causó mucha curiosidad porque al final siempre podía concluir que cualquier cantidad de cervezas era ninguna. Chequen.
Este ejemplo (bastante tonto porque 1 ciertamente es distinto de 0 normalmente) sirve para no subestimar la importancia de verificar el caso inicial y poner cuidado cuando uno anda de valiente usando inducción:
Como nos brincamos el caso uno (es decir 1=0... démoslo por cierto por flojos, o por borrachos), entonces veamos que si se cumple para n (o sea que n=0), entonces se cumple para n+1; en efecto, pues n+1=0+1=1=0. Por lo tanto hemos "probado" que cualquier número natural es cero.
En palabras esto sería similar a razonar "una no es ninguna, dos es una mas una, o sea una mas ninguna, o sea una, o sea ninguna... o sea que dos no es ninguna, pues" (estoy obviando eso de la doble negación en el lenguaje, no se me pongan muy mamones).
Ya estuvo suave de ñoñadas por hoy. Tengo que seguir con mi tarea de álgebra.
Siempre comienzo pensando en la fecha del día en el que estamos y sumándole, digamos, tres (módulo 28,29,30 o 31 dependiendo del mes); pero inmediatamente después comienzo a dudar: "¿debí contar también el día actual y sumar dos nada más?".
Prácticamente en todos los casos en los que me preguntan mi primer razonamiento es el que da la respuesta que mi interlocutor buscaba, pero invariablemente titubeo y a veces mejor pregunto sobre mi duda. Soy así desde chico y no se me quita, aunque entreno con More Brain Training del doctor Kawashima :P
Lo que me lleva a esto de los números naturales. Los números naturales son los números que nos sirven para contar: empiezan del uno (algunos argumentan que del cero, pero la mayor parte de las personas que conozco -y me atrevo a decir que del mundo- empiezan a contar de uno así que voy a tomar el uno como el primero), de ahí le sigue el dos, luego el tres y así.
Cuando sumamos dos números (naturales), lo que hacemos normalmente es escoger uno primero y sumarle el otro. Puede sonarles estúpido, pero pues es la verdad. Lo pongo de esta manera porque en realidad al número ese que escogimos como el primero nomás le agregamos tantas veces como el segundo uno. Es decir que primero le sumo un uno al número original, de ahí a ese resultado le sumo oootro uno, de ahí a ese resultado oooootro uno y así nos la llevamos hasta terminar. Vamos a poner un ejemplo pa' que se vea qué quiero decir con esto:
Consideremos 5+3. Voy a escoger al 5 como el primer número, y le voy a sumar tantas veces como el segundo (o sea 3 en este caso) uno:
5+3 = 5+1+1+1 = 6+1+1 = 7+1 = 8.
La multiplicación (de naturales) también se puede poner en términos de sumar unos un montononal de veces.
Esto es una soberana guangada ¿no? Digo, eso nomás lo hace un niño de kinder con sus deditos y ahí sufriendo, pero nosotros que ya estamos grandes no necesitamos esas chivas ¿no?
Pues sí, sí las necesitamos, si nos interesa saber qué hay detrás de todo esto. Eso de ahí arriba lo puse para que vean la potencia que tiene sumar un uno. De manera un poco más payasona, en matemáticas a eso de la suma más uno a un número le llaman el sucesor de cualquier número dado (¡no mamen!). Y luego dicen que las matemáticas son difíciles :P
Hace muuuucho tiempo, en un lugar de Italia, nació un señor que de apellido Peano (no nació siendo señor, obviamente; no hay que ser), que un día tuvo la idea de dar unas reglitas que lograran capturar la esencia de estos famosos números naturales.
Estas reglas que dió ese señor (que yo me sé) son las de
- relación de equivalencia
- cerradura de dicha relación
- que no hay naturales antes del uno ( o sea que el uno no es sucesor de ningún natural)
- que si n es natural, entonces su sucesor también es natural
- si dos naturales tienen por sucesor al mismo número, entonces son el mismo natural
- (en este puede haber quejas) si un conjunto tiene al uno, y se satisface que si un natural está en el conjunto eso implica que esté en este conjunto su sucesor también, entonces el conjunto en cuestión contiene a los números naturales (principio, teorema -o axioma a veces- de inducción).
(Aquí no van a tener identidad aditiva porque no le puse el cero, pero de todas maneras las operaciones jalan poniéndolas como sumas de unos, según yo).
Me da risa que cuando le platico a alguien sobre estas reglas luego se me quedan viendo con cara de "no manches, ¡pero si eso es obvio! ¿Por qué pierden el tiempo con eso?". La cosa es que la mayor parte de la teoría (sobre números, al menos, pero hay más aplicaciones a lógica y cuanta cosa), parte de esas reglitas (la última es axioma en algunos sistemas). Y de esas reglas pues ya salen muchas cosas muuuuy interesantes.
Como algo curioso, vamos a ver eso del principio de inducción.
Seguramente han escuchado esa expresión "una no es ninguna" refiriéndose normalmente a restarle importancia a la cantidad de cervezas o copas o lo que sea que uno haya consumido para seguirle dando. Desde chico me causó mucha curiosidad porque al final siempre podía concluir que cualquier cantidad de cervezas era ninguna. Chequen.
Este ejemplo (bastante tonto porque 1 ciertamente es distinto de 0 normalmente) sirve para no subestimar la importancia de verificar el caso inicial y poner cuidado cuando uno anda de valiente usando inducción:
Como nos brincamos el caso uno (es decir 1=0... démoslo por cierto por flojos, o por borrachos), entonces veamos que si se cumple para n (o sea que n=0), entonces se cumple para n+1; en efecto, pues n+1=0+1=1=0. Por lo tanto hemos "probado" que cualquier número natural es cero.
En palabras esto sería similar a razonar "una no es ninguna, dos es una mas una, o sea una mas ninguna, o sea una, o sea ninguna... o sea que dos no es ninguna, pues" (estoy obviando eso de la doble negación en el lenguaje, no se me pongan muy mamones).
Ya estuvo suave de ñoñadas por hoy. Tengo que seguir con mi tarea de álgebra.
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martes, noviembre 27, 2007
Entrenamiento
Tengo la costumbre de andar casi constantemente marcando ritmos con mis pies y mis manos, como si anduviera con una batería imaginaria. Víctor es el único loco que conozco que hace eso también (aunque debe haber más personas así).
Cuando iba en la prepa algún compañero me preguntó que por qué hacía eso. Le dije que porque me gustaba, pero -cuando pensé en ello- me dí cuenta de que podía extraer más cosas que el simple gusto de hacerlo: podía desarrollar coordinación entre mis extremidades, y ejercitarlas aunque fuera tantito --por poner ejemplos (malos).
Curiosamente, esta manera de ver las cosas admite generalizaciones; y fue así como en un ratito mi enfoque hacia mis actividades diarias cambió de manera drástica: las cosas que hacía me servían como entrenamiento. Las que hacía porque no tenía más remedio eran entrenamiento para que no fueran hechas en vano (además del entrenamiento inherente a la actividad), y las que hacía porque disfrutaba hacerlas eran entrenamientos para sacarles aún más jugo, y hacerlas más placenteras.
¿Entrenamiento para qué? Para quién sabe. "Para quién sabe", en efecto. Quién sabe si algún día voy a usar algo, así que quizá estoy perdiendo tiempo y esfuerzo.
Pero yo digo que uso todo, todo el tiempo.
Nomás que todavía me falla eso de aprovecharlo. Ahí de a poquitos.
Cuando iba en la prepa algún compañero me preguntó que por qué hacía eso. Le dije que porque me gustaba, pero -cuando pensé en ello- me dí cuenta de que podía extraer más cosas que el simple gusto de hacerlo: podía desarrollar coordinación entre mis extremidades, y ejercitarlas aunque fuera tantito --por poner ejemplos (malos).
Curiosamente, esta manera de ver las cosas admite generalizaciones; y fue así como en un ratito mi enfoque hacia mis actividades diarias cambió de manera drástica: las cosas que hacía me servían como entrenamiento. Las que hacía porque no tenía más remedio eran entrenamiento para que no fueran hechas en vano (además del entrenamiento inherente a la actividad), y las que hacía porque disfrutaba hacerlas eran entrenamientos para sacarles aún más jugo, y hacerlas más placenteras.
¿Entrenamiento para qué? Para quién sabe. "Para quién sabe", en efecto. Quién sabe si algún día voy a usar algo, así que quizá estoy perdiendo tiempo y esfuerzo.
Pero yo digo que uso todo, todo el tiempo.
Nomás que todavía me falla eso de aprovecharlo. Ahí de a poquitos.
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martes, noviembre 13, 2007
Santa Clós
Una vez, cuando era chico, en una carta para ese ficticio señor escribí el saludo: "Queridos Santa Claus:".
Lo puse en plural porque me pareció natural suponer que, si terminaba en s el nombre que le ponían, debía ser consistente el saludo. Ríanse.
Cuando era chico mis papás me compraban juguetes en esas épocas. Recuerdo que lo que más pedía -y recibía- eran carros con control remoto. Lo malo de esto es que tenía una absurda tendencia a jugar unos días (a veces menos) con ellos, y después abrirlos para ver qué tenían adentro, y después dejarlos así todos desarmados. Lo que es no tener la capacidad de concentrarse en algo (para haberlos armado de nuevo).
Pero no es eso lo que quería expresar en esta entrada, más bien quería enfatizar este asunto de las fechas y épocas "importantes", y un poco mi (falta de) participación en ellas.
Primero están las observaciones obvias: muchas están instituidas oficialmente y, bueno, eso las distingue de manera objetiva -aunque sigan siendo arbitrarias. Pero hay otras que no, y esas son sobre las que la gente muchas veces protesta.
Y a veces protesta porque a muchos animales les gusta andar comprando guangadas. Pero molesta más porque es en esas fechas. Ajá.
Aquí hay una especie de esquizofrenia colectiva: hay fechas que -según he leído- no han sido motivadas por el consumo, pero que han sido aprovechadas por las empresas, y no son tan mal vistas; y hay otras que -según he leído- no han sido motivadas por el consumo, pero que han sido aprovechadas por las empresas, y y sí son mal vistas (me gusta hacer eso de poner dos veces lo mismo pero con pequeñas diferencias al final para dar un efecto más "¬¬").
La Navidad (creo que va con mayúscula) entra en la primera. Y el ese "día de San Valentín" en la segunda (aclaro que me limito a las personas que puedo observar más o menos de cerca).
Muchas personas que yo conozco pues son así medio listas y se dan cuenta de que las grandes corporaciones y todos esos se quieren aprovechar de ellos haciéndoles comprar cosas que son inútiles en casi cualquier métrica (remarco que el 'inútiles' no es lo mismo que 'innecesarios'), y no caen en ese "juego perverso", pero aun así se van y festejan la navidad porque pues es un día para estar con la familia o con los amigos o con el perro o con quien se deje. Pero a algunos (me atrevo a decir que la mayoría, aunque eso es irresponsable... y por lo tanto propio de mí) si les hablo de aquél otro día no mames soy un subhumano descerebrado sometido completamente al dominio del imperio del mal, sin siquiera considerar que aquél otro día puede tener otro significado para mí que sólo comprar chingaderas y salir con alguna(s) nena(s).
No hay que distraerse: no estoy diciendo que en efecto no soy un subhumano, simplemente que su postura me parece inconsistente.
Y, por lo que pueda valer, no soy de los que suelen participar en los días festivos (nacionales o extranjeros, por si les interesa). Sí, algunos sí los festejo pero es principalmente porque me están diciendo "anda, ven" o "anda, háblale a tal o cual persona", o porque se da por entendido que debo festejar y si no lo hago pues las consecuencias pueden ser menos que placenteras. Sigue un pequeño paréntesis:
Cuando iba en la secundaria, recuerdo, se estilaban hacer como buzones o un servicio postal interno de la escuela y lo repartían no recuerdo si en aquél otro día o fechas cercanas, y el chiste es que luego me mandaban a mí (¡¡a mí!!) cartas de esas de "me gustas" o equivalentes, pero anónimas. Como era un ojete (y jamás había experimentado el amor ¡aaaay! Jajajajajaja) en aquel entonces, obviamente me rehusaba a ponerles atención y me ponía rudo. Después -como se imaginarán- dejaron de llegar cartitas. Supongo que hubiera sido interesante que algún día hubiera llegado una chava no-anónima (bonita de preferencia :P) y me diera o dijera algo. Hablando de frustraciones, ja.
Regresando: sí me gustan -a veces- las fiestas y echar relajo. Sólo que hay fechas en las que presento resistencia, como aquél otro día. O el tan famoso Halloween. No tanto porque piense que "¡¡¡puuuuta cómo voy a participar en esa abominación, si yo soy más mexicano que elmaíz (o lo que les guste)!!!", sino porque... pues... eso de los disfraces se me hace una mamada.
Lo que me lleva al punto al que iba a llegar antes de distraerme: En esas fechas festivas la única falla que ven a veces en la gente es esa. Que se pone festiva. Y que ponerse disfraces es ridículo y tonto. Y que el amor no existe :P
La cosa aquí es que volvemos a lo del consumo: para hacer una fiesta es útil (necesario, si quiere) bebidas, comida y cosas así. Pero eso involucra comprar y todo. Lo mismo si la ocasión "requiere" regalos.
Hasta aquí yo creo que alguien razonable diría "Bueno, pues si se trata de divertirse cualquier día es bueno, nomás no exagerar (y como comentario social responsable) ni olvidarse de nuestras tradiciones y etc.". Aunque no puedo evitar pensar que hay personas que dirán "noooo no mames si te sumas a una fiesta o algo ese día eres un bodrio". Espero que no.
Aquí me enfoqué en eso del consumismo, pero también está la línea de "porrrque no es mexicano, chingao", que suele ser tan mal usada como esta (obviamente hay gente inteligente que dice cosas pues... inteligentes, pero muchos nomás se quedan en lo que está entre comillas). Pero ésa esss ooootra histooooria.
Fíjense, toda esta parte la pude haber puesto como "el chiste es echar desmadre pero sin abusar, no se anden con mamadas".
Lo puse en plural porque me pareció natural suponer que, si terminaba en s el nombre que le ponían, debía ser consistente el saludo. Ríanse.
Cuando era chico mis papás me compraban juguetes en esas épocas. Recuerdo que lo que más pedía -y recibía- eran carros con control remoto. Lo malo de esto es que tenía una absurda tendencia a jugar unos días (a veces menos) con ellos, y después abrirlos para ver qué tenían adentro, y después dejarlos así todos desarmados. Lo que es no tener la capacidad de concentrarse en algo (para haberlos armado de nuevo).
Pero no es eso lo que quería expresar en esta entrada, más bien quería enfatizar este asunto de las fechas y épocas "importantes", y un poco mi (falta de) participación en ellas.
Primero están las observaciones obvias: muchas están instituidas oficialmente y, bueno, eso las distingue de manera objetiva -aunque sigan siendo arbitrarias. Pero hay otras que no, y esas son sobre las que la gente muchas veces protesta.
Y a veces protesta porque a muchos animales les gusta andar comprando guangadas. Pero molesta más porque es en esas fechas. Ajá.
Aquí hay una especie de esquizofrenia colectiva: hay fechas que -según he leído- no han sido motivadas por el consumo, pero que han sido aprovechadas por las empresas, y no son tan mal vistas; y hay otras que -según he leído- no han sido motivadas por el consumo, pero que han sido aprovechadas por las empresas, y y sí son mal vistas (me gusta hacer eso de poner dos veces lo mismo pero con pequeñas diferencias al final para dar un efecto más "¬¬").
La Navidad (creo que va con mayúscula) entra en la primera. Y el ese "día de San Valentín" en la segunda (aclaro que me limito a las personas que puedo observar más o menos de cerca).
Muchas personas que yo conozco pues son así medio listas y se dan cuenta de que las grandes corporaciones y todos esos se quieren aprovechar de ellos haciéndoles comprar cosas que son inútiles en casi cualquier métrica (remarco que el 'inútiles' no es lo mismo que 'innecesarios'), y no caen en ese "juego perverso", pero aun así se van y festejan la navidad porque pues es un día para estar con la familia o con los amigos o con el perro o con quien se deje. Pero a algunos (me atrevo a decir que la mayoría, aunque eso es irresponsable... y por lo tanto propio de mí) si les hablo de aquél otro día no mames soy un subhumano descerebrado sometido completamente al dominio del imperio del mal, sin siquiera considerar que aquél otro día puede tener otro significado para mí que sólo comprar chingaderas y salir con alguna(s) nena(s).
No hay que distraerse: no estoy diciendo que en efecto no soy un subhumano, simplemente que su postura me parece inconsistente.
Y, por lo que pueda valer, no soy de los que suelen participar en los días festivos (nacionales o extranjeros, por si les interesa). Sí, algunos sí los festejo pero es principalmente porque me están diciendo "anda, ven" o "anda, háblale a tal o cual persona", o porque se da por entendido que debo festejar y si no lo hago pues las consecuencias pueden ser menos que placenteras. Sigue un pequeño paréntesis:
Cuando iba en la secundaria, recuerdo, se estilaban hacer como buzones o un servicio postal interno de la escuela y lo repartían no recuerdo si en aquél otro día o fechas cercanas, y el chiste es que luego me mandaban a mí (¡¡a mí!!) cartas de esas de "me gustas" o equivalentes, pero anónimas. Como era un ojete (y jamás había experimentado el amor ¡aaaay! Jajajajajaja) en aquel entonces, obviamente me rehusaba a ponerles atención y me ponía rudo. Después -como se imaginarán- dejaron de llegar cartitas. Supongo que hubiera sido interesante que algún día hubiera llegado una chava no-anónima (bonita de preferencia :P) y me diera o dijera algo. Hablando de frustraciones, ja.
Regresando: sí me gustan -a veces- las fiestas y echar relajo. Sólo que hay fechas en las que presento resistencia, como aquél otro día. O el tan famoso Halloween. No tanto porque piense que "¡¡¡puuuuta cómo voy a participar en esa abominación, si yo soy más mexicano que el
Lo que me lleva al punto al que iba a llegar antes de distraerme: En esas fechas festivas la única falla que ven a veces en la gente es esa. Que se pone festiva. Y que ponerse disfraces es ridículo y tonto. Y que el amor no existe :P
La cosa aquí es que volvemos a lo del consumo: para hacer una fiesta es útil (necesario, si quiere) bebidas, comida y cosas así. Pero eso involucra comprar y todo. Lo mismo si la ocasión "requiere" regalos.
Hasta aquí yo creo que alguien razonable diría "Bueno, pues si se trata de divertirse cualquier día es bueno, nomás no exagerar (y como comentario social responsable) ni olvidarse de nuestras tradiciones y etc.". Aunque no puedo evitar pensar que hay personas que dirán "noooo no mames si te sumas a una fiesta o algo ese día eres un bodrio". Espero que no.
Aquí me enfoqué en eso del consumismo, pero también está la línea de "porrrque no es mexicano, chingao", que suele ser tan mal usada como esta (obviamente hay gente inteligente que dice cosas pues... inteligentes, pero muchos nomás se quedan en lo que está entre comillas). Pero ésa esss ooootra histooooria.
Fíjense, toda esta parte la pude haber puesto como "el chiste es echar desmadre pero sin abusar, no se anden con mamadas".
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domingo, octubre 28, 2007
aLdO eL InTeReSaNtE
La inconstancia es la única constante en mi vida.
I mean, siempre que me pongo a hacer algo dejo de hacerlo de manera instantánea. Si las paredes hablaran, darían cuenta de mis siempre interrumpidas acciones. La desidia se apodera de mí con una rapidez inconmensurable y mis proyectos sucumben ante sus fuerzas implacables.
***
Por si no se dieron cuenta esta entrada fue sarcasmo (el estilo de redacción, porque el mensaje -que escribiría normalmente como: "soy un pinche huevón"- sí corresponde a mí mismo). Intenté escribir una entrada larga parodiando a esas otras personas pero nomás no puedo... y no quiero, pa' qué me hago güey.
Aunque incluso la parodia me salió mal (me falta ejercitar mi dominio sobre palabras de más de cuatro sílabas). Valgo madre.
Ah, y eSo De EsCrIbir así es una pinche lata, no sé cómo le hace la gente... quizá ya está automatizado o algo.
I mean, siempre que me pongo a hacer algo dejo de hacerlo de manera instantánea. Si las paredes hablaran, darían cuenta de mis siempre interrumpidas acciones. La desidia se apodera de mí con una rapidez inconmensurable y mis proyectos sucumben ante sus fuerzas implacables.
***
Por si no se dieron cuenta esta entrada fue sarcasmo (el estilo de redacción, porque el mensaje -que escribiría normalmente como: "soy un pinche huevón"- sí corresponde a mí mismo). Intenté escribir una entrada larga parodiando a esas otras personas pero nomás no puedo... y no quiero, pa' qué me hago güey.
Aunque incluso la parodia me salió mal (me falta ejercitar mi dominio sobre palabras de más de cuatro sílabas). Valgo madre.
Ah, y eSo De EsCrIbir así es una pinche lata, no sé cómo le hace la gente... quizá ya está automatizado o algo.
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Vocho
Desde chico he querido manejar un vocho. No sé manejar (aunque mi papá quiso enseñarme pero yo no quise), pero eso es aparte.
Supongo que cuando era chico como también estaba chico el carro y tenía lo necesario y no mucho más pues estaba bien. También influyó que fuera puro fierro y pareciera indestructible comparado con los demás carros (el que ví, los que hicieron después quién sabe).
Supongo que cuando era chico como también estaba chico el carro y tenía lo necesario y no mucho más pues estaba bien. También influyó que fuera puro fierro y pareciera indestructible comparado con los demás carros (el que ví, los que hicieron después quién sabe).
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jueves, octubre 25, 2007
Audífonos
Hasta hace como un mes, yo ignoraba el siguiente hecho sobre los audífonos (más bien los cables): Cuando un cable está más largo para un canal que para el otro (largo a partir de donde se separan), entonces ese se pasa por detrás del cuello para que quede como que colgando --brindando una serie de ventajas.
Lo que es no ponerse a pensar en las cosas.
Lo que es no ponerse a pensar en las cosas.
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domingo, octubre 14, 2007
Chipotes
Normalmente no escribo sobre cosas que me pasan en el día (o en mi vida), pero hoy me dí dos golpes en la cabeza, en dos viajes diferentes en distintos microbuses. Esos pinches tubos que ponen hasta atrás pegados al techo y alineados con la pared trasera del vehículo deberían estar prohibidos. Nomás espero que no me dé una embolia o algo así próximamente (todavía no decido qué directivas dejar si sobrevivo pero me quedo vegetal o algo así).
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sábado, octubre 13, 2007
Disculpas
El otro día me puse a pensar qué onda con ese verbo: disculpar.
A veces uno dice "discúlpame", o "disculparse", y con esos no tengo problema; con lo que tengo problema es cuando se usa así: "pido disculpas".
No tengo problema por saber de antemano que está mal (de hecho no me quedaba muy claro... y aún dudaba), precisamente por lo contrario. Me puse a buscar en el diccionario y resulta que "disculpar" es un verbo que se usa de varias maneras: como dar razones que quitan la culpa a alguien de una falta, o perdonar las faltas de alguien; también venía una abreviatura que desconocía: prnl.
Leí que la abreviatura prnl. significa "pronominal". Pero como tampoco sabía qué chingados quiere decir eso, me puse a buscar y lo más comprensible que hallé fue que son los verbos a los que les puedes ayudar con un "me" o un "se" (ahí dice un pronombre átono) y jalan.
En este caso sería "disculparse", que viene a significar "pedir perdón".
Pero todavía no me quedaba claro eso de "pedir disculpas". La palabra "disculpa", según leí, es una razón que se da para excusar una culpa; siguiendo esta línea ¿no debería decirse entonces "te doy [las siguientes] disculpas"? Ah, pero también en el diccionario dice que "pedir disculpas" es "disculparse", que a su vez es "pedir perdón", por lo que todos salimos ganando :D
O sea que al final se puede decir "te pido disculpas" y "te doy disculpas", ya que pueden significar lo mismo (teniendo el cuidado de dar las disculpas en cuestión). Yo nunca me había imaginado que una disculpa era una razón para excusar de una culpa, francamente y a pesar de su obviedad.
No soy tan payaso como parezco con esto de las palabras, sólo cuando algo no me queda claro es cuando me aloco. Les pido disculpas (yaaaaa sabían que iba a haber un final intelectualoide/supermamón... nomás lo puse como parodia de esos artículos/entradas donde en verdad ponen esas estupideces... lo que me recuerda agregarlo a mis prejuicios).
A veces uno dice "discúlpame", o "disculparse", y con esos no tengo problema; con lo que tengo problema es cuando se usa así: "pido disculpas".
No tengo problema por saber de antemano que está mal (de hecho no me quedaba muy claro... y aún dudaba), precisamente por lo contrario. Me puse a buscar en el diccionario y resulta que "disculpar" es un verbo que se usa de varias maneras: como dar razones que quitan la culpa a alguien de una falta, o perdonar las faltas de alguien; también venía una abreviatura que desconocía: prnl.
Leí que la abreviatura prnl. significa "pronominal". Pero como tampoco sabía qué chingados quiere decir eso, me puse a buscar y lo más comprensible que hallé fue que son los verbos a los que les puedes ayudar con un "me" o un "se" (ahí dice un pronombre átono) y jalan.
En este caso sería "disculparse", que viene a significar "pedir perdón".
Pero todavía no me quedaba claro eso de "pedir disculpas". La palabra "disculpa", según leí, es una razón que se da para excusar una culpa; siguiendo esta línea ¿no debería decirse entonces "te doy [las siguientes] disculpas"? Ah, pero también en el diccionario dice que "pedir disculpas" es "disculparse", que a su vez es "pedir perdón", por lo que todos salimos ganando :D
O sea que al final se puede decir "te pido disculpas" y "te doy disculpas", ya que pueden significar lo mismo (teniendo el cuidado de dar las disculpas en cuestión). Yo nunca me había imaginado que una disculpa era una razón para excusar de una culpa, francamente y a pesar de su obviedad.
No soy tan payaso como parezco con esto de las palabras, sólo cuando algo no me queda claro es cuando me aloco. Les pido disculpas (yaaaaa sabían que iba a haber un final intelectualoide/supermamón... nomás lo puse como parodia de esos artículos/entradas donde en verdad ponen esas estupideces... lo que me recuerda agregarlo a mis prejuicios).
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